Los paisajes humanos de Lucio Diodati
Los paisajes humanos de Lucio Diodati revelan profundas raices de las corrientes artisticas de la primera mitad del siglo pasado.
De todas formas no es facil precisar la ubicacion de este artista, que tambien es alcanzado por una personal sintesis de aquellas lecciones. Su modo de narrar y transfigurar la figura humana, habla el lenguaje de referencia del tardo expresionismo, tanto menos donde el se expresa con alusiones de ironia critica, y quizas hasta de diversion, en la transmutacion de las figuras representadas.
Su vision es fuetemente subjetiva y penetra en el interior de los rostros, mas all· de las miradas, escudriÒando una realidad de la cual pareciera tomarse en juego, superando el realismo social, que desde los aÒos cincuenta a los setenta hacia el contrapelo a los habitos de la burghesia, el introduce sus personajes en una escenografia neutral.
Sus figuras dan la impresion de condividir un ritual colectivo, pero sin ningun dialogo entre ellas, no se miran nunca entre ellas, al maximo se ponen en muestra una al lado de la otra, su personal apariencia que denota una pertenencia social, mas que la esencia escondida de una sicologia la cual se limita a tomar acto de la existencia, sin turbaciÛn.
O quizas estas figuras solo quieren dar de si una imagen lisa y llena de seguridad.
del todo personal es este modo de exponer, con primeros planos y sin fondo, la vida de creaturas que no hablan, y probablemente tambien un poco limitadas para escuchar.
Son burgheses asepticos de largos cuellos tensos en actitud atenta y curiosa,
corteses carabinieros un tanto mirones, sombreros extraÒos que dicen mucho sobre las reflexiones de las seÒoras que lo usan, jovenes escotes un poco arriesgados de una feminilidad exibida con agradable inocencia.
La calidad de la pintura juega sobre cortes voluntariamente atonales, pero luego de un examen mas profundo se pueden apreciar la tonalidades, los contratonos, las sombras de contraste y la vivacidad del corte colorido que caracteriza la estructura sustancialmente escenografica del conjunto, siempre iluminado por una luz directa y solar.
Lucio Diodati tiende a ocupar el espacio de la tela con la plenitud de las volumetrias cromaticas, que delinean sinteticamente los cuerpos en piezas geometricas de corte casi cubista.
A las espaldas de sus personajes el espacio se presenta vacio, a menos de la precencia que alude a una linea de orizonte marino, o a colores modulados es estesuras abstractas.
Estos fondos no decodificables son funcionales a la acentuacion de la expresividad estuporosa de la figura humana, que parece a la espera, no solo con los ojos sino tambien con todo el busto - las piernas no aparecen nunca como en un acercamiento fotografico - una sugerencia de algun misterioso interlocutor.
En estos trabajos se advierte la necesidad de una afirmacion sobre la pintura como un gusto teatral de la imagen, donde una calida ironia denota, hasta con delicadeza, el juego de las apariencias suspendido sobre el hilo de la problematica social.
Hay tambien un cierto gusto realistico de los particulares, sea en la acentuacion de las anatomias y tambien en la esmerada reconstruccion de los trajes y de los accesorios.
El reconocimiento de la situacion evita sin embargo las implicaciones narrativas, y el conjunto de estos teatricos deja voluntariamente sin responder las posibles preguntas sobre las intencione de su autor.
Diodati no parece del todo dispuesto a enunciar algun humoso entendimiento etico detras de las tramas de sus escenas de vida, habiendo evidentemente elegido de ofrecer solo la evidencia de su capacidad descriptiva.
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